martes, 29 de abril de 2014

El Retiro - El Retiru (Pancar - Llanes) por Los Pululantes



Ya llevábamos tiempo con ganas de visitar el restaurante de Ricardo Sostres (@ricardosotres1) del que teníamos muy buenas referencias, tanto por conocidos como por otros blogs como Lo Que Coma Don Manuel, e incluso a través de críticos top como JC Capel. Por lo visto éste es otro de los exitosos cocineros de la nueva hornada de la cocina asturiana.

Aprovechamos un increíble fin de semana de cielo completamente azul para acercarnos hasta Llanes a disfrutar del sol. Ricardo se ha instalado en el local que tiene su familia en el pueblo de Pancar, justo al lado de Llanes. Basta seguir la carretera principal que atraviesa el pueblo para encontrárselo en el lado izquierdo.

Al pasar la puerta nos encontramos un chigre de los de toda la vida, con un ambiente totalmente "de pueblo" que nos hace dudar si hemos entrado en el lugar correcto. En la parte del fondo del chigre una puerta casi invisible da paso a un moderno comedor donde lo que más llama la atención es la pared del fondo, excavada totalmente en la piedra de la montaña adyacente. La tienen iluminada con una luz indirecta de color verde, lo que le da un toque muy de pub ochentero :-). Salvo por la cuidada decoración de las mesas, de mano poco hace pensar que nos espera una muy buena experiencia gastronómica. El local es pequeño por lo que conviene reservar.


Tras sentarnos a la mesa nos traen un aperitivo detalle de la casa, una copa de sidra espumosa Prau Monga. Detalle bastante prestoso, por cierto, con un sabor muy fresco. No es comparable con un champán pero entró muy bien.
Además de la carta tienen un menú degustación a 55€ que suponemos que deben cambiar a menudo, ya que te lo cantan de viva voz si preguntas por él. Es curioso que está compuesto por varios platos que no se pueden encontrar en la carta y otros que son variaciones sobre platos de la carta, pero ninguno coincide por completo. Como la mayoría de lo que nos ofrecían en el menú nos sonó apetecible nos lanzamos a por él, aunque nos quedásemos con las ganas de probar un arroz (en la mesa de al lado estaban comiendo uno con una pinta estupenda).


Y empezó el largo menú. Como aperitivo nos trajeron un pan con mantequilla de ajo, presentado sobre una piedra. La mantequilla tenía un sabor a ajo muy ligero que supongo que otros agradecerían, pero que a nosotros nos pareció un poco flojo.

Inmediatamente vino la ostra con raíz de apio, aguacate y sidra. Una ostra de enorme tamaño con un sabor sabor excelente, regada con un granizado de sidra que le iba muy bien a la par que hacía las veces de hielo para la ostra. Un gran bocado en el que había mucho que agradecer a una excelente materia prima.

Siguieron unas gambas con calabaza y azafrán. Las gambas venían peladas, algo que personalmente siempre aprecio mucho :-) y daban la sensación de estar crudas aunque juraría que estaban muy ligeramente cocidas o asadas (no sabría decir la técnica de preparación) lo que les daba un sabor delicado. La crema de calabaza era un tanto sosa para este plato y no le consiguió aportar la fuerza pretendida. Me temo que aquí nos acordamos con añoranza de las gambas de Palamós que nos habían encantado en el Married un par de semanas antes, aunque este era un listón muy muy alto.



El siguiente plato consistía en berberechos, algas y tirabetes que la camarera regó abundantemente con un verdísimo caldo de judías. Los berberechos estaban realmente buenos si los tomabas solos, pero que además conjuntaban perfectamente con el potente sabor a judía fresca que aportaba el caldo. El plato tenía un regusto que a los dos nos trasladó a nuestra infancia, cuando comíamos las vainas de judías crudas, recién cogidas de la huerta. Un plato curioso y de original sabor, le damos un notable.


Dentro de una pesada cazoleta que parecía de piedra maciza venía el pulpo con manitas de cerdo y aceituna. Lo primero que nos llamó la atención fue el intenso y buenísimo olor que desprendía, que no nos defraudó lo más mínimo a la hora de saborearlo. De hecho al probar los dos primeros bocados nos impresionó su intenso sabor, supongo que por el contraste con los platos anteriores, pero cuanto más lo saboreábamos más nos gustaba. A los dos nos pareció una magnífica combinación, de lo mejor del menú.

El siguiendo plato fue un añadido sorpresa del chef: huevo casero con virutas de trufa. Nunca hemos sabido apreciar la trufa y, la verdad, quizás le aportase algo de aroma al plato, pero seguimos sin cambiar de opinión. El huevo en cambio estaba buenísimo, con ese sabor de caleya que desde luego no tienen los que compramos habitualmente en el súper. Remojamos bien toda la yema y allí no quedó nada.


A continuación venía el plato que, de mano, menos nos llamaba la atención de todo el menú: ternera de cocido con su caldo. En el fondo del plato venía un trozo de suavísima ternera y el cocinero había conseguido que tuviera exactamente el  inconfundible sabor de la carne del cocido casero que hacen nuestras madres. La deliciosa ternera se acompañaba de unas verduras y la camarera regó de nuevo el conjunto con abundante caldo por encima, de inmejorable gusto a auténtico cocido. Parece una composición simple pero se unía el delicioso sabor de la carne al del riquísimo caldo de cocido y el conjunto resultó ser un plato redondo.

El festival continuó con el foie ahumado con anguila y café. Venía en una pequeña cazuela transparente con tapa y al abrirla salíó un humo de olor como a tostado que le daba espectacularidad a la presentación. El foie, muy cremoso, combinaba bien con el café, pero lo mejor fueron los sublimes trozos de anguila, que venía cruda al estilo de los boquerones y marinada con un toque de varios sabores mezclados muy delicadamente. Nuevo acierto y ya iban unos cuantos.
Acabamos el menú con la paloma torcaz con puré de boniatos y trufa. El trozo de carne de paloma me recordó un tanto al pato, con un color rojo oscuro y poco hecho, tal como me gusta a mí la carne. Nuevamente la trufa para mí ni fú ni fá, así como el puré de boniatos. La carne estaba bien, aunque tras las sorpresas y sabores anteriores este plato nos pareció en comparación, aunque quizás no lo fuera, algo más flojo.

Y todavía faltaban los postres: yogur con helado de coco y pan de especies. Agradecimos el fresco gusto helado tras la gran comilona que nos habíamos pegado :-). El pan de especies tenía un textura quizá un poco tiesa para este postre.

Por útlimo un riquísimo helado de avellana con café y bizcocho de chocolate (o algo así, a estas alturas ya era imposible recordar el nombre exacto) que era como dos postres en uno y los sabores casaban perfectamente. Un gran remate que no pudimos menos que esforzarnos por terminar de lo rico que estaba.

En la carta de vinos hay unas cuantas referencias nacionales y extranjeras. Casi todos los vinos pasan ampliamente de los 20€, quiero decir que hay pocas referencias a precios ajustados incluso entre los españoles. Al final acompañamos toda la comida con un Salia de la D.O. Manchuela, un vino de syrah y garnacha que nos sirvieron con algún grado de temperatura de más (para nuestro gusto). Les pedimos un enfriador, aunque se despistaron hasta en 3 ocasiones. Un pequeño fallo en el servicio que, por otra parte, fue correcto aunque algo impersonal.

En resúmen, largo y completísimo menú con unas cuantas sorpresas por el camino que nos dejaron un muy buen sabor de boca y ganas de repetir.

6 comentarios:

Fartones dijo...

Tenia perbones referencies del sitiu, más d'una de fiar, asina que apuntáu queda :-)
Lo que nun sé ye si acerté con toles semeyes y eso nun quier dicir munchu a favor del chigre jeje, nun va ser culpa mío!!!! jajaja

pululante dijo...

Acertáste con las semeyes :-)

Toni dijo...

Repito lo que digo siempre en estos casos: que la mitad de los platos salados sean con marisco, convierte al menú en algo desequilibrado.

David López Castañón dijo...

Pintaza! Apuntáu queda

Jorge Díez dijo...

Una promesa ya cumplida, una apuesta consolidada. De lo mejor que apunta por Asturias últimamente.

Fartones dijo...

Ente esti y'l de Tox dicen. Nun sé, esti tien meyor pinta. Ye cuestión de prebar y gustos :-)