El restaurante 180º se sitúa en la parte alta de Gascona haciendo esquina con la calle Jovellanos. Es un local que ha albergado varios restaurantes en los últimos años con distinta fortuna. Este nuevo proyecto lleva algo más de un año abierto con un formato mixto, a la entrada hay una zona de vinatería-tapas y detrás tiene el comedor de restaurante "bien". Su decoración es moderna, con el blanco como color dominante y mucha luz.
En los últimos meses hemos ido un par de veces, y han sido dos experiencias dignas de repetirse.
Restaurante:
La primera vez que entramos decidimos probarlo en plan bien, a mesa y plato puestos. Pedimos un arroz cremoso con pitu, boletus y sepia de primero. El arroz era de tipo "risotto" con su punto justo de cocción y cremosidad, con el rico toque de sabor de los boletus y unos tallarines de sepia a la plancha como acompañamiento. Todos los ingredientes estaban sabrosísimos y en su punto. Realmente exquisito.
Seguimos con unos lomos de pixín con parmentier de verduras. El pixín no un pescado sencillo de preparar, no me parece nada fácil conseguir dejarlo en su punto. Pues en este caso el punto justo estaba totalmente conseguido, tierno por dentro y un pelín crujiente por fuera ¡perfecto!. El acompañamiento de verduras no se quedó corto, dando una nota de sabor sin quitarle protagonismo al pescado. Muy bueno también. Un plato redondo.
Por último cayó un foie con setas y huevo, el plato más sorprendente de todos. Un buen trozo de foie fresco a la plancha que estaba completamente delicioso, con un huevo escalfado colocado encima y acompañado con boletus rematando el plato, todo ello bañado con un riquísimo caldo de sabor intenso a carne. Una mezcla absolutamente redonda que nos hizo chuparnos los dedos y quedarnos con muchas ganas de repetir, un plato cinco estrellas.
A estas alturas de la cena, por desgracia, ya no quedaba hueco para el postre. Aun así para acompañar el café nos trajeron unas cucharillas con un dulce a base de bizcocho de chocolate que no hubo manera de dejar allí (ya sabeis que el chocolate me pierde :-D).
Para colmo el servicio resultó de lujo, un trato correcto pero también amable y cercano en la justa medida. Los platos para compartir nos los emplataron por separado, un detalle que en mi opinión marca la diferencia.
No recuerdo exactamente el precio, pero no siendo un sitio barato tampoco está entre los más caros. Creo recordar que una cena con una botella de vino de precio medio anda cerca de los 40-45 € por cabeza. En todo caso, la calidad de los platos compensa con creces el precio.
Tapería:
Como quedamos con buen sabor de boca volvimos un par de meses después. Era sábado y no habíamos reservado mesa, así que no hubo otro remedio que quedarnos en la barra a comer unas tapas (por lo visto es imposible conseguir mesa si no reservas antes del jueves puesto que no tiene un comedor muy grande). Una de las cosas que nos encantó del sitio es que muchos de los platos de la carta están disponibles también en la barra en formato tapa y a 3-4 euros, por lo que es posible disfrutar de la alta cocina del restaurante en "modo crisis" :-). Además el trato en la barra es igual de correcto que en la mesa, ¡un diez!
Repetimos con el arroz con pitu y boletus. En esta ocasión el pitu quizás nos pareció que tenía un sabor algo más fuerte, predominando en el conjunto. En cualquier caso, igualmente muy rico.
Después pedimos un yogur de foie con piña y crujiente de avellanas. La primera buena nota para la presentación: muy original, presentado en un frasco de yogur como los de La Lechera. Dentro viene una especie de mousse hecha con foie, de sabor muy intenso, que al principio está muy bueno pero al final resulta un poco "cansino" por el potente sabor del foie. No es que sea una cantidad muy grande, pero con la mitad del contenido ya me hubiese quedado muy satisfecho. Este plato quizá sea de los pocos que no repetiría, aunque en absoluto está malo.
Por último nos lanzamos a por los dados de atún con salteado de verduras y soja. El solícito y amable camarero nos preguntó como queríamos el punto del atún y por supuesto lo pedimos al mínimo posible. El atún estaba increíble, y la salsa de soja tenía la textura y el sabor ideales, dando un toque ligeramente salado al atún. Aunque aquí la materia prima lo es casi todo, fue otro plato brillante.
Nos explicaron que traen el lomo de atún rojo fresco los jueves, y que nunca lo congelan para conservar su sabor al 100%. Damos fé de su frescura y gusto, mejor imposibles. Les suele durar hasta el sábado noche o el domingo como mucho, así que de martes a jueves no os molesteis en pedirlo :-).
En definitiva, una muy grata experiencia global en un sitio con una cocina moderna y sorprendente, al que seguro que volveremos en unas cuantas ocasiones.
Nota del Editor: Los pululantes unviaronme esta semeya d'un tortu con güevu kinder y arroz que nun veo per dengun llau esplicao, pude entruga-yos, pero ¿pa que? tien bona pinta l'inventu y'en cualisquier casu como equi mando yo (na mio casa, non, pero equi...) la pongo y puntu :-)